Un traslado laboral entre comunidades autónomas no corta automáticamente la historia de cotización, pero sí introduce momentos en los que conviene mirar con lupa: el último día cotizado en origen, el primer día en destino y los posibles huecos si hay días sin alta.
Tres comprobaciones útiles
- Fecha de baja y alta. Pida a ambas empresas (o a la misma si es traslado interno) confirmación escrita de las fechas. Un desfase de un día puede generar dudas en prestaciones futuras.
- Base de cotización. Si el convenio de destino aplica tablas distintas, anote el cambio; no es un trámite de movilidad en sí, pero afecta a lo que verá en la próxima nómina.
- Informe de vida laboral. Tras el primer mes en destino, descárguelo y contraste con lo acordado. Si falta un periodo, actúe pronto.
En consulta solemos dibujar una línea de tiempo de cuatro a seis semanas alrededor del día del traslado. Ese marco suele bastar para detectar solapes o silencios documentales antes de que se consoliden.